Colombia, un país golpeado por la tragedia y la lucha guerrillera nacida en la década de 1950, recibió la visita de Juan Pablo II (en julio de 1986), con alegría y esperanza. Para el Papa era un compromiso asumido desde el comienzo de su mandato, a favor de extender un mensaje de paz a toda la humanidad. "Colombia es esperanza en América Latina", dijo el Papa.Su viaje a Colombia, fue el número 30 fuera de Roma, duró una semana, en la cual visitó 13 ciudades y pueblos, y encabezó reuniones en 26 lugares públicos, religiosos y deportivos donde habló a los cinco millones de fieles que se reunieron. Los medios internacionales llamaron el viaje a Colombia como "la visita al infierno" y en Colombia se le denominó "los siete días blancos".
(Resumen tomado de El Colombiano).

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